La rueda operativa, existe en cada empresa y es similar en todas, ya que apenas habría una diferencia entre aquellas empresas que fabrican y aquellas que no.

Pero la rueda operativa nos indica el flujo de operaciones a realizar:

  • Producto o servicio,
  • Comprar,
  • Vender,
  • Entregar,
  • Cobrar,
  • Pagar, y nuevamente se inicia la rueda.

El problema surge en que muchas veces los empresarios solo se preocupan por que la rueda operativa funcione, es decir, no se estanque.

Así las empresas (y porqué no, las organizaciones) se van fragmentando organizativamente. Ya que la organización de una empresa es mucho más compleja que las simples funciones descriptas en la rueda operativa.

La mentalidad del empresario radica en:

Si vendo, puedo comprar más, y las ventas son las que me otorgan las ganancias.

Este pensamiento, es lógico pero carece de la visión de ciertos aspectos que actúan de forma “invisible” pero que siempre están.

Algunos de estos factores son la

  • publicidad,
  • los recursos humanos,
  • la investigación de mercado,
  • la tecnología, entre otros.

Hoy día en un mundo globalizado, los cambios son constantes y una buena administración es esencial en los negocios.

Si el empresario logra dilucidar que necesita una administración eficiente y no una rueda operativa funcional, podrá controlar de mejor manera los factores internos y externos que afectan a la empresa.